martes, 23 de diciembre de 2008

La gente tiene muchas ganas de hablar


Es algo que vengo notando desde hace tiempo. La gente debe sentirse muy sola. Hay personas que parece que no viven en este mundo, personas que parece que se niegan a aceptar que ahora, por suerte o por desgracia, cada uno solo se preocupa de sus asuntos y que le da igual lo que le suceda al vecino de al lado.

Y en estas fechas más. Parece que estén deseando que les ocurra cualquier disparate para pregonarlo a los cuatro vientos. La mayoría de los días lo aguantas. Aguantas que te hagan perder el tiempo con cosas que no te interesan en absoluto (y en realidad a estas personas tampoco, pero tienen que tener algo de que hablar). Pero otros días no, no lo aguantas, y ya eres un borde. ¡Qué más me da a mi que lleve en la sala de espera desde las 10:00 si está citada a las 13:00, señora! ¡Qué no le van a quitar el sitio! Aquí lo importante es hablar, y hablar, de temas triviales, pero hablar... Un día está bien, dos pueden pasar, pero al tercero ya es molesto.

Si tanto tienen que contar, pues que hagan como yo. Que se abran un blog o escriban unas memorias, y así ya decidimos los demás si nos interesa o no lo que nos quieran decir.

Y lo sé, sé que hay gente que lo hace de buena fe, y para ellos no va dirigida esta crítica. Pero hay gente que no, gente que sólo busca que les entretengas cuando se aburren. Gente que se va por la mañana al médico todos los días a contarle cada día algo nuevo para pasar la mañana. Y tú, esperando a que la señora que lleva tres horas en la sala de espera cuando le habría sobrado con cinco minutos salga de la consulta. Si quieren, les bailo también.

Lo genial es presenciar cuando dos de estos seres sin oficio ni beneficio se juntan en un mismo habitáculo. La pelea por ver quién tiene más cosas que decir está garantizada, y por lo menos, te dejan en paz.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Está de moda ser hortera

A la par que imbécil, en partes iguales. Es así. El otro día pude comprobar que la navidad ya ha empezado en mi barrio. Ya no hablamos de que el Ayuntamiento coloque los adornos casi en Octubre (para el año que viene están planeando usar un Papá Noel en bañador con tabla de surf y todo, muy mono) sino de los horribles adornos que inundan ventanas y terrazas.

Luces horteras y estrambóticas que se repiten año tras año en una especie de competición de a ver quién es el más hortera y navideño del barrio. Vives en un piso de mala muerte, tienes la terraza llena de mierda, pero eso si, que no falten las puñeteras lucecitas.

Y luego que no venga la televisión al barrio, que si no es que "la cosa está muy mala", "estas navidades hay que apretarse el cinturón", "la crisis"... Para mi, mientras mi calle siga pareciendo una discoteca tengo una respuesta que dar a toda esta gente.... JÁ!

Feliz Navidad.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Debate matinal


Anacardo no quería ir hoy a trabajar. El despertador, que ha sonado a las 7:30, suena como una dolorosa puñalada que fastidia, en apariencia, el mejor momento de la noche. Anacardo se había acostado tarde. Fan de la lectura y el silencio, había esperado pacientemente al momento de calma que resulta cuando la casa se apaga y todos se acuestan para sumergirse en la los libros.

Al llegar a la cocina para prepararse el rutinario café, Anacardo comenta en familia lo ligero que anda de trabajo y lo cansado que se encuentra, como si esperase que alguien le diese el pequeño empujón que le hacía falta para volver a meterse en la cama, dormir, y así poder trasnochar a la noche.

Pero eso no sucedió. Anacardo se acabó el café, subió por las escaleras hasta su habitación, cabizbajo al presenciar por la ventana que estaba lloviendo. A Anacardo le gusta la lluvia, pero desde su casa. Pensar en que aparte de la mochila iba a tener que cargar con el paraguas no hacía otra cosa que aumentar sus ganas de volver a la cama.

Resignado, Anacardo terminó de vestirse, bajó las escaleras y salió de casa camino al trabajo.

sábado, 9 de febrero de 2008

Visión infantil

Aquí os dejo, después de bastante tiempo sin postear nada, esta fotografía. Se trata de una instantánea tomada por mi hermano de 4 años, en uno de esos momentos en los que le roba el teléfono a su madre, de un escaparate.